A veces nos cuestionamos si los milagros existen y yo creo que si. Uno de ellos es el que se hayan cruzado nuestros caminos para formar uno solo, que va creciendo cada día donde lograremos florecer nuestras almas y así lograr llegar al final del camino donde la gran recompensa es ser amigas de Cristo y reconocerlo en cualquier persona que nos necesite.
Mayo del 2007…Curso de Iniciación ¿qué es?, ¿de qué se trata? Las interrogantes e incertidumbre que teníamos a algo desconocido eran demasiadas, y sin darnos cuenta paso el tiempo y llegó el día de formar una pre-comunidad y con esto también la llegada de una asesora que nos guiaría en este caminar.
“(…) La pre-comunidad donde Estefanía Hernández es su coordinadora, la asesora es Tania Sarmiento (…)”
El presentimiento era mutuo, antes de que nos dijeran ya sabíamos que ese año estaríamos juntas. Más tarde ya no seríamos 7, sino 8 pues la Pancha llegó a unirse a nosotras.
Todo transcurrió tan rápido y ya estábamos en julio, donde se aproximaba nuestra primera experiencia comunitaria SEMANIN. Bailes, juegos, cantos, dibujos etc.…hicieron que aquella semana con los niños pasara como si fuese un día y los lazos entre nosotras también comenzaron a formarse sobretodo con esos almuerzos inolvidables que compartíamos a diario. Aquí apareció otra personita que también ha sido un apoyo para todas: la Maca motivada, que hasta hoy nos acompaña y la queremos como si fuera una más de nosotras.
Después llegaron las olimpiadas, la principal característica fue la motivación, que a pesar de los resultados la gran recompensa fue divertirnos y conocer a quienes también forman parte de la CVX.
7 de Septiembre reunión en la casa de la Pancha para decidir un nombre y…a las 23:30 hrs al fin hubo acuerdo FIOR LE IMÉ.
Ya casi terminando el año nos quedaba Campamento de Formación, una de las experiencias de mayor crecimiento comunitario y espiritual, donde cada día fuimos conociendo más de nosotras mismas, compartiendo diferentes situaciones ajenas al diario vivir. Finalmente cada recuerdo de aquellos días quedaron guardados en nuestros corazones y así pasamos a formar una comunidad.
Cuando sabíamos lo que se venía, pasó lo inesperado y hoy seguimos juntas anhelando que todo lo que se avecine sea fructífero para cada una y así nunca dejemos de “florecer nuestras almas”.